El llamado pan marinero o pan de barco, comenzó a utilizarse a partir del  siglo XV en las grandes travesías en barco. Este pan se elaboró en distintos puntos de Galicia durante muchos años, pero finalmente se perdió tanto la tradición de su consumo, como la propia receta. Con la intención de recuperarlo, una empresa […]

El llamado pan marinero o pan de barco, comenzó a utilizarse a partir del  siglo XV en las grandes travesías en barco. Este pan se elaboró en distintos puntos de Galicia durante muchos años, pero finalmente se perdió tanto la tradición de su consumo, como la propia receta.

Con la intención de recuperarlo, una empresa gallega, Lugar da Veiga, viajó hace años hasta Argentina, un país donde aún se conserva un tipo de propuesta similar. El viaje dio como resultado un nuevo producto, las galletas marineras, que esta compañía lleva elaborando desde el año 2006.

Un producto que recuerda al primitivo pan marinero, principalmente por su capacidad de conservación, con un sabor muy particular y con una textura que consigue que las piezas se mantengan siempre crujientes, con la posibilidad de ser utilizado en la cocina en múltiples aplicaciones.

Convencional o ecológica

En su elaboración se utilizan materias primas naturales y preferentemente de origen gallego, en dos versiones: la convencional, a base de harina de trigo, harina de cebada, extracto de malta, mantequilla, aceite de oliva virgen, sal marina, lecitina de soja IP y levadura natural y la ecológica,  con los mismos ingredientes pero de producción ecológica, aceite de oliva virgen de producción ecológica y en algunas variedades harina de alga.

Entre sus características diferenciadoras está su larga duración, la resistencia a la absorción de la humedad, que facilita en gran medida la elaboración de tapas o canapés y su digestibilidad, lo que las hace muy recomendables para el consumo en niños, personas mayores o personas con problemas de acidez de estómago.