En 2007 entró en vigor una ley que prohibía la utilización de grasas trans en los restaurantes neoyorkinos, una política que ha hecho posible que, desde entonces, se haya limitado la exposición de los residentes en esta ciudad a este tipo de sustancia peligrosa y, por lo tanto, reducido el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

Según la publicación especializada estadounidense Olive Oil Times, un reciente estudio del American Journal of Public Health confirma que los niveles de ácidos grasos trans (AGT) en la sangre de los neoyorquinos han disminuido significativamente desde que la prohibición de los restaurantes que utilizan grasas trans entrara en vigor en 2007.

“Esto nos confirma que las políticas que apuntan a conseguir que los alimentos de los restaurantes sean más saludables pueden funcionar. Y eso es algo muy importante, porque en la ciudad de Nueva York a la gente le gusta comer fuera de casa. De hecho, el veinte por ciento de los adultos de los neoyorkinos reconoce que utilizan comida de restaurantes al menos cuatro veces, o más, por semana”, asegura Sonia Y. Angell, coautora del estudio y comisionada adjunta del Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.

Una dieta sin grasas trans

Y es que los resultados del estudio revelan que, si bien los niveles generales de grasas trans en la sangre han disminuido en alrededor del 57 %, las personas que cenan con frecuencia se benefician de una disminución aún mayor, de alrededor del 62 %, lo que indica que la prohibición de TFA en alimentos de restaurante ha sido eficaz para reducir el riesgo cardiovascular.

En este sentido, Sonia Y. Angell, que cree firmemente que la prohibición ha sido todo un éxito, asegura: “Las grasas trans en la dieta aumentan el riesgo de enfermedades del corazón. Se ha demostrado que solo el dos por ciento de las calorías totales (aproximadamente 40 calorías) de las grasas trans aumenta la incidencia de enfermedad coronaria en un 23 %”.

La realidad, según declara a Olive Oil Times la investigadora, es que el equipo científico no se sorprendió por los resultados: “Habíamos implementado la prohibición con la intención de reducir la exposición de las personas a las grasas trans, y nuestro estudio confirma que esto ha sucedido, aunque no sabíamos exactamente cuál sería la diferencia que podíamos esperar en función de la frecuencia de comer fuera”.

“Somos afortunados porque a partir de junio de 2018, la FDA haya ordenado la eliminación de los aceites parcialmente hidrogenados, la principal fuente de grasas trans, del suministro de alimentos en general. Eso significa que, no importa dónde se viva o se coma, las grasas trans ya no deben poner en riesgo su corazón”, concluye Sonia Y. Angell.

Resumen
Título
La prohibición de grasas trans en Nueva York reduce el riesgo cardiovascular
Descripción
En 2007 entró en vigor en Nueva York la prohibición de grasas trans en los restaurantes, lo que ha hecho que se haya limitado la exposición de los residentes a esta sustancia peligrosa, y reducido el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.
Autor