Es un dulce tradicional gallego, elaborado básicamente con almendras, azúcar y huevo. Tiene forma redonda, cubierta de azúcar glasé donde figura la cruz de la Orden de Santiago como señal de identidad propia y un agradable aroma a yema y almendra.

La tarta de Santiago, probablemente el dulce gallego más conocido, ha sido considerada recientemente entre los 25 mejores postres del mundo según la publicación estadounidense Business Insider, que la define como “Una tarta de almendras que tiene una rica historia cuyo origen está en la Edad Media en Galicia, una región en el noroeste de España”.

Efectivamente, a pesar de que apenas existen almendros en Galicia, según el Consejo Regulador de la IGP Tarta de Santiago el consumo y comercio de almendra puede testimoniarse desde la Baja Edad Media, época en que ya era importada por vía marítima desde las tierras del Levante español para dos tipos de usos: el terapéutico, que tiene su origen en la farmacia clásica, y como ingrediente gastronómico.

Por su escasez y carestía, la almendra fue un alimento consumido preferentemente por los más ricos, sobre todo como sobremesa, servicio que en aquella época solo estaba al alcance de unos pocos. Esta connotación de prestigio se mantuvo durante la segunda mitad del siglo XIX cuando la almendra empezó a popularizarse y cristalizó en los que hoy se conoce como cocina tradicional gallega (fusión de la alta cocina y la gastronomía popular).

La Tarta de Santiago ahonda sus raíces en las tradiciones más antiguas de la alta repostería gallega. En ella, la almendra, unida a otros condimentos costosos como el azúcar es un ingrediente fundamental y típico, hasta el punto de que podría decirse que la profusión de dulces con almendra es algo distintivo de las sobremesas de las mesas acomodadas gallegas por lo menos desde el siglo XVI.

El uso de estos ingredientes distintos proporcionaba a quien lo ofrecía en su mesa una connotación inmediata de distinción social. En Galicia, su condición de ingrediente que aporta refinamiento a cualquier plato y a cualquier dulce se mantiene hoy en día.

La historia

Según el Consejo Regulador, la historia de la Tarta de Santiago nace en las cocinas acomodadas en los siglos XVI al XVIII. La alta repostería gallega de los tiempos históricos se caracteriza por la presencia de dos ingredientes: azúcar y almendra. La primera información digna de fiabilidad es una de las recetas de bizcocho y almendras que figura en el Caderno de confeitaría que recopiló Luis Bartolomé de Leybar alrededor del 1838. Aunque tenía forma de pequeños bizcochos, la elaboración coincide con las recetas tradicionales de la tarta compostelana.

En el siglo XX la Tarta de Santiago se introduce de forma progresiva en los tratados culinarios españoles donde suele clasificarse como producto de la repostería gallega tradicional.

La cruz de Santiago

El adorno de las tartas con una silueta de la cruz de Santiago no llega hasta el año 1924, cuando el fundador de la compostelana Casa Mora buscaba darle un toque distinto a un producto tradicional. Esta iniciativa fue seguida por otros elaboradores compostelanos y al hilo de la creciente fama de esta especialidad se difundió por toda Galicia.

La popularización de la peregrinación a Santiago a través de las distintas rutas jacobeas, particularmente en los últimos lustros, trajo a la capital, y en general a toda Galicia, multitud de visitantes, tanto españoles como de otros países, lo que sirvió para divulgar el conocimiento de este producto típico de la repostería gallega fuera de sus fronteras.

 

 

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La tarta de Santiago, entre los mejores 25 postres del mundo
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La tarta de Santiago, probablemente el dulce gallego más conocido, ha sido considerada recientemente entre los 25 mejores postres del mundo según la publicación estadounidense Business Insider.
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