Ya en mayo de 2013 un informe conjunto de la FAO —la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación— y la Universidad holandesa de Wageningen afirmaba que “los insectos son una fuente importante y de acceso fácil de alimentos nutritivos y ricos en proteínas”.

Según ese informe de la ONU, “muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas y tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc, comparándolos con la carne de vacuno, que tiene un contenido de hierro de 6 miligramos por 100 gramos de peso, mientras que el contenido en hierro de las langostas varía entre 8 y 20 mg por 100 g de peso en seco”.

Además, añadía el informe de Naciones Unidas, “los insectos forman parte de las dietas tradicionales de al menos 2.000 millones de personas y su recolección y cría pueden generar empleos e ingresos en efectivo, sobre todo a nivel familiar”. La investigación afirmaba que los seres humanos consumen en el mundo más de 1.900 especies y que los más degustados son los escarabajos, las orugas, las abejas y las hormigas, los saltamontes, las langostas y los grillos.

Ahora, el Parlamento Europeo ha aprobado la consideración como ‘nuevos alimentos’ para el ámbito europeo de insectos, hongos, algas, nuevos tipos de colorantes y productos elaborados con nuevas técnicas, como las llamadas ‘hamburguesas de laboratorio’.

Con esta autorización para incluir dentro de la normativa alimentaria esta categoría de ‘nuevos alimentos’ el Parlamento Europeo pretende impulsar la innovación en el sector alimentario incluyendo una serie de productos que hasta el momento no se están consumiendo de forma habitual ni generalizada en los diferentes mercados europeos, ya sea porque conllevan el empleo de nuevos sistemas tecnológicos en los procesos de producción, o, sencillamente, por una cuestión de ‘rechazo cultural’, como en el caso de los insectos.

¿También las medusas?

En este sentido hay que recordar que también en mayo de 2013 la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, proponía en un informe consumir medusas para evitar que proliferaran.

La FAO argumentaba entonces que el rápido aumento del número de medusas que se ha producido en los últimos años podría ser una de las causas del reciente descenso de las poblaciones de peces observado en el Mediterráneo y el Mar Negro. Y entre las soluciones propuestas, el organismo internacional proponía “desarrollar productos para la alimentación y la medicina a partir de medusas”.

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Luz verde del Parlamento Europeo al consumo de insectos
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El Parlamento Europeo ha aprobado la consideración como ‘nuevos alimentos’ para el ámbito europeo de insectos, hongos, algas, nuevos tipos de colorantes y productos elaborados con nuevas técnicas.
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