Las abejas son unas criaturas que cuentan con más de 100 millones de años de edad y que nuestros antepasados prehistóricos aprendieron rápidamente a valorar por su preciada miel, la misma que aún hoy en día seguimos disfrutando por su exquisito sabor y propiedades nutritivas. Sin embargo, lo que estos insectos representan para la humanidad […]

Las abejas son unas criaturas que cuentan con más de 100 millones de años de edad y que nuestros antepasados prehistóricos aprendieron rápidamente a valorar por su preciada miel, la misma que aún hoy en día seguimos disfrutando por su exquisito sabor y propiedades nutritivas. Sin embargo, lo que estos insectos representan para la humanidad significa mucho más que la simple producción de miel.

Las abejas son las guardianas de la reproducción de las plantas y la biodiversidad, explica Tonio Borg, comisario de Salud y Política de los Consumidores de la Unión Europea, en su blog institucional en la Comisión. Son polinizadores indispensables e insustituibles de muchas plantas productoras de frutas y verduras. Peras, coco, fresas, pepinos, almendras, coliflor, col, manzanas, o soja, son sólo algunos ejemplos de alimentos que comemos, y que sin las abejas no existirían.

Tan es así que se considera que un tercio de la producción agrícola mundial depende principalmente de las abejas. Pero en los últimos años, desgraciadamente, la comunidad científica y los propios apicultores han dado la alarma sobre un preocupante aumento de mortalidad en las abejas, tanto en la Unión Europea como fuera de ella. Los estudios indican que el fenómeno está probablemente vinculado a múltiples causas, como las especies invasoras, los cambios ambientales, el uso de pesticidas en la agricultura, el cambio climático o las malas condiciones alimenticias debidas al monocultivo de propagación.

A nivel europeo, ya desde hace algunos años existe la preocupación por el impacto que los pesticidas llamados ‘neonicotinoides’ tienen en las colonias de abejas. En 2010, la Comisión adoptó medidas legales y reforzó las condiciones para la comercialización y uso de estas sustancias usadas principalmente en el tratamiento de semillas. En primavera de 2012 se publicaron nuevas evidencias científicas respecto a los efectos subletales que los neonicotinoides causan en las abejas y a raíz de esta nueva información científica, la Comisión solicitó a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que estudiara los datos y revisara la evaluación de riesgos de los neonicotinoides en cuanto a su impacto sobre las abejas.

El pasado mes de enero de 2013, EFSA publicó las conclusiones relativas a tres neonicotinoides que en definitiva identificaban altos riesgos agudos para las abejas en cuanto a su exposición al polvo de varios cultivos como el maíz, los cereales y el girasol o a los residuos del polen y el néctar en cultivos como el de la colza el girasol o el maíz.

Teniendo en cuenta los riesgos identificados por EFSA, el comisario Tonio Borg cree que es necesario llevar a cabo, a la mayor brevedad posible, acciones regulatorias. En este sentido, a finales de enero pasado tuvo lugar una primera discusión con expertos de los Estados miembros, tras la cual la Comisión propuso unas ambiciosas pero proporcionadas medidas — explica Tonio Borg — con el fin de mitigar el riesgo que estas sustancias representan para las abejas.

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