La reina Isabel de Inglaterra celebra este año el 60 aniversario de su coronación y lo hará junto a sus marcas favoritas. Los llamados Royal Warrant Holders o proveedores reales se reunirán del 11 al 14 de julio próximo en los jardines del palacio de Buckingham como parte de un festival abierto al público en […]

La reina Isabel de Inglaterra celebra este año el 60 aniversario de su coronación y lo hará junto a sus marcas favoritas. Los llamados Royal Warrant Holders o proveedores reales se reunirán del 11 al 14 de julio próximo en los jardines del palacio de Buckingham como parte de un festival abierto al público en el que no faltarán las compras, degustaciones, desfiles y actuaciones, todo ello organizado por las marcas favoritas de la realeza británica.

Sellos reales para los distribuidores de vinos Justerini & Brooks

  Entre ellas y en lo que respecta a la gastronomía, Isabel de Inglaterra tiene gustos muy similares a los de sus súbditos. Para el desayuno toma cereales Weetabix; a la hora del té elige bolsitas de Twinings —a la venta en cualquier supermercado— y los crackers de Jacob’s Cream. También le gustan las latas de judías con tomate de Heinz y la sidra Strongbow. En cuanto a las bebidas, el propio duque de Edimburgo le prepara sus cócteles preferidos con ginebra Gordon’s o Tanqueray.

El club de los Royal Warrant Holders

La reina, como el resto de los ciudadanos, tiene sus tiendas o marcas favoritas. Pero sus elecciones, lejos de pasar desapercibidas, se materializan en los llamados ‘Royal Warrants’, unos sellos de reconocimiento real que se otorga a los proveedores frecuentes de bienes y servicios a la casa real británica. 

En el momento en el que se recibe, el profesional o empresa entra a formar parte del club de los Royal Warrant Holders y adquiere un marchamo de calidad y prestigio. Actualmente existen unos 800 proveedores oficiales de la casa real, alguno de los cuales conservan el suyo desde hace más de un siglo.

El preciado sello se otorga a proveedores que hayan facilitado bienes o servicios de forma constante a la realeza británica durante un mínimo de cinco años. Puede ser concedido por la reina, el duque de Edimburgo o el príncipe Carlos. El reconocimiento permite a la empresa lucir el escudo real con el lema “By Appointment” en sus productos, publicidad, vehículos de transporte o material de correspondencia. 

La relación entre las empresas y la corona es estrictamente comercial. Ser un proveedor real también implica responsabilidades. Hay que ser discreto y no descuidar la calidad. El sello real se retira automáticamente si el producto se deteriora, la firma se declara en bancarrota, cierra, o el dueño deja la empresa o fallece. 

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Placa real para los almacenes Fortnum & Mason

Los orígenes

La tradición se remonta a la Edad Media, cuando el monarca entregaba cartas constitutivas a colectivos de comerciantes o artesanos que más adelante se conocerían como gremios, aunque fue la reina Victoria quien en 1840 reunió por primera vez a sus proveedores con motivo de la celebración de su 21 cumpleaños. Esa fiesta fue el arranque de la agrupación, que desde entonces se ha reunido formalmente con carácter anual 

El tipo de proveedor ha ido transformándose a lo largo de los siglos. Si en 1789 los servicios a palacio incluían un fabricante de cartas, un artesano de imperdibles, un exterminador de ratas y un cazador de topos, en la actualidad la corona reconoce tanto a tintorerías como a cadenas de teléfonos móviles o programadores de software.

Los gustos reales

Los Royal Warrants son fieles indicadores de los gustos de la reina. Su pasión por el campo se demuestra con la elección de las chaquetas Barbour, las botas Hunter y los automóviles todo terreno Land Rover

Pero la monarca tampoco descuida su faceta más femenina. Entre sus productos favoritos están las cremas Clarins —que ha llegado a comprar en las tiendas Duty Free durante sus viajes— o cosméticos tradicionales como la hidratante facial Cyclax, las barras de labios en tonos rosas de Elizabeth Arden, los perfumes Floris, el jabón Bronnley y el talco deYardley, todos productos que utiliza desde sus años jóvenes. 

Compra su lencería en la corsetería británica Rigby and Peller y no se separa de su bolso Launer. El modelo Royale fue diseñado especialmente para ella hace dos años y se hizo popular internacionalmente cuando la monarca llevó uno en blanco para la boda de su nieto Guillermo.

royal-warrants3Sello real para Weldon, fabricantes de suelos de madera a medida

De compras… como una reina

En Londres, es indispensable una visita a la catedral gourmet Fortnum and Mason en Piccadilly, una lujosa tienda en la que se venden los productos ecológicos que el príncipe Carlos produce en su finca de Highgrove y de los que la reina compra sus tarros de miel. En el mismo Piccadilly, en Princes Arcade, se encuentra Prestat, proveedores de chocolate y autores del huevo de pascua que recibe la reina cada Semana Santa. El huevo real, cuya receta incluye relleno de avellanas y una liebre de chocolate blanco, no está a la venta. Sólo la anciana madre de los dueños de Prestat recibe una versión más pequeña como regalo.

La casa real compra también en el supermercado Waitrose y en los grandes almacenes John Lewis, Selfridges y House of Fraser. Por su parte, Harrods mantiene una complicada relación con los royal warrants: su dueño anterior, Mohammed Al Fayed quemó el sello de acreditación alegando que daban mala suerte.

En la norteña localidad de Stoke se fabrica la porcelana favorita de la reina, Paragon Fine Bone China. Esta ciudad de gran tradición ceramista es considerada la capital mundial de la porcelana y en ella es posible visitar y comprar en sus fábricas o  disfrutar del museo local en el que se exhiben algunas de las piezas con pedigrí real.

Uno de los fabricantes de tartan (típico tejido escocés) con más prestigio de Escocia es Kilnoch Anderson. A la reina Victoria le gustó tanto la tela de cuadros escoceses bautizada como Balmoral que hasta hoy sólo se puede llevar este diseño con permiso real. La única persona, además de la reina, que puede llevar el Tartan Balmoral es el gaitero real. El público puede comprar cualquier otro diseño de esa marca en su tienda de la ciudad escocesa.

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