“Las nuevas cuotas suponen un aumento alarmante de la presión de pesca sobre un recurso pesquero que no está fuera de peligro. De hecho, se pasará de 23.655 toneladas en 2017 a más de 28.000 en 2018 para llegar hasta las 36.000 toneladas en 2020”.

Así se ha expresado la organización internacional Slow Food respecto a las nuevas cuotas de pesca del atún acordadas en la reunión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) —la organización intergubernamental responsable de la conservación del atún y las especies relacionadas en el Océano Atlántico y los mares adyacentes a la que están adheridos 51 países— celebrada recientemente en Marrakech (Marruecos).

“La Comisión ha tomado una decisión que parece que la haya dictado la presión de los grupos interesados en la pesca industrial —que han aceptado con resignación el sistema de cuotas— en lugar de asumirla con una prudencia razonable”, comenta Silvio Greco, presidente del Comité Científico de Slow Fish.

¿Recuperación del stock de atún?

Sin embargo, durante la reunión en Marrakech, el Comité Permanente de Investigación y Estadística de ICCAT confirmaba oficialmente la recuperación del stock y recomendaba la sustitución del plan de recuperación, vigente desde 2006, por un plan de gestión, con un Total Admisible de Capturas (TAC) que se incrementaría progresivamente de las 23.000 toneladas actuales hasta las 36.000 toneladas en 2020.

“Este es uno de los mayores incrementos aplicados desde que el sistema de cuotas se puso en funcionamiento, ya que supone casi un 50% de aumento. Recordemos que en 2009 se estableció un recorte drástico de las cuotas debido a una obvia situación de degradación de la población. Ahora, a raíz de algunos estudios que muestran una mejora de la situación, no se tiene en cuenta que para asegurar que la tendencia se ha invertido se necesita más tiempo y que, además, todavía hay desacuerdo en la comunidad científica acerca de la resiliencia real de las poblaciones: no es fácil, de hecho, llegar a conclusiones fiables sobre una especie migratoria con datos y parámetros sobre capturas que a menudo son parciales y que se ven afectados por el fenómeno de la pesca ilegal, asegura Silvio Greco, añadiendo que “para mitigar el daño y evitar el retroceso de los efectos positivos de las restricciones anteriores, Slow Food pide a los Estados miembros de la ICCAT que asignen una parte sustancial de la cuota a los pescadores a pequeña escala que utilizan sistemas de pesca sostenible. Ellos son los que más han sufrido por las cuotas. De este modo se apoyaría a aquellos que también juegan un papel importante en la economía de las comunidades costeras”.

Resumen
Slow Food, en contra del incremento de las cuotas del atún
Título
Slow Food, en contra del incremento de las cuotas del atún
Descripción
Según Slow Food, “las nuevas cuotas para la pesca del atún acordadas en la reunión del ICCAT en Marrakech suponen un aumento alarmante de la presión de pesca sobre un recurso pesquero que no está fuera de peligro”.
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