La biodinámica es un sistema de cultivo agrícola que tiene como prioridad alcanzar el equilibrio del ecosistema en la viña y fomentar las cadenas tróficas naturales, rehusando los productos químicos y colaborando con los ciclos de la naturaleza. Basada en las teorías de Rudolf Steiner y con el bodeguero francés Nicolas Joly como máximo exponente […]

La biodinámica es un sistema de cultivo agrícola que tiene como prioridad alcanzar el equilibrio del ecosistema en la viña y fomentar las cadenas tróficas naturales, rehusando los productos químicos y colaborando con los ciclos de la naturaleza.

Basada en las teorías de Rudolf Steiner y con el bodeguero francés Nicolas Joly como máximo exponente en la actualidad, los orígenes de la biodinámica se remontan a 1924 cuando Steiner trató de dar respuesta la cada vez mayor preocupación de los agricultores por la degradación del suelo cultivable a causa de los fertilizantes químicos.

Ahora, las bodegas Recaredo, de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), lanzan al mercado un cava biodinámico, Intens 2010, que según sus productores se trata del primer vino espumoso biodinámico de España certificado con el sello de garantía Demeter —grupo privado del que depende la obtención de la marca registrada ‘Biodinámica’— que ha certificado la totalidad de las 50 hectáreas de viñedos en propiedad situadas en el Alt Penedés (Barcelona) de las que proviene este cava.

«Algo más que las fases lunares»

“La aplicación de la biodinámica en la viña y la reciente presentación del primer cava biodinámico nunca han sido un objetivo final en si, sino una manera honesta y transparente de relacionarnos con la naturaleza con la intención de lograr vinos sumamente cualitativos y expresivos, embajadores del territorio del que son originarios. Por supuesto que tenemos en cuenta las fases lunares, pero la biodinámica no se reduce simplemente a esto; es mucho más compleja, mucho más empírica. Para nosotros, en biodinámica es fundamental la parte biológica”, explica Ton Mata, director y enólogo de Recaredo.

En este sentido, la fitoterapia en el viñedo y la gestión de la cubierta vegetal espontánea son esenciales en la viticultura biodinámica. Mediante el uso de extractos vegetales procedentes de plantas medicinales —como por ejemplo la manzanilla, la ortiga o la cola de caballo, entre otros—, que se aplican al viñedo a gran escala, se refuerza la cepa y se controla la presencia de posibles hongos. Por otro lado, la cubierta vegetal entre las hileras de cepas es un indicador del estado del suelo y resulta necesaria para esponjar la tierra, regular la retención y drenaje de agua (esencial en un cultivo de secano como el que practicamos) y fomentar la flora y fauna propias del ecosistema.

 

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