Chef francés nacido en 1965 en la ciudad de Antibes, Eric Ripert asegura que aprendió a cocinar a muy temprana edad gracias a las enseñanzas de su abuela. Formado en la escuela de cocina de Perpignan, a los 17 años se trasladó a París donde trabajó durante dos años en La Tour d’Argent, el mítico […]

Chef francés nacido en 1965 en la ciudad de Antibes, Eric Ripert asegura que aprendió a cocinar a muy temprana edad gracias a las enseñanzas de su abuela. Formado en la escuela de cocina de Perpignan, a los 17 años se trasladó a París donde trabajó durante dos años en La Tour d’Argent, el mítico restaurante fundado en 1582 y que según aseguran era frecuentado por Enrique IV.

Su siguiente destino profesional fue nada menos que a las órdenes del famoso chef Joël Robuchon, en Jamin, donde llegó a ejercer como chef poissonier, encargado de las partidas de pescado.

En 1989 Ripert se traslada a los Estados Unidos y es contratado por Jean Louis Palladin como chef de su restaurante en el Hotel Watergate, en Washington DC, donde permaneció dos años antes de mudarse a Nueva York para trabajar con David Bouley, con quien apenas duró seis meses, ya que inmediatamente fue reclutado por Gilbert Le Coze para Le Bernardin.

Cuando en 1994 Le Coze fallece de un repentino ataque cardíaco, Eric Ripert le sucede como chef ejecutivo, consiguiendo en el plazo de 12 meses una calificación de 4 estrellas por parte del New York Times y convirtiéndose en 1996 en copropietario del establecimiento.

Todos los pescados del mundo

La cocina de Ripert cuenta con unas amplias influencias procedentes de países como Japón, Corea, Italia, España y EE.UU., unos conocimientos que logra combinar con una increíble habilidad para la selección de pescados y mariscos de todo el mundo, desde el Salmón Escocés hasta el Black Bass, pasando por el restringido Kindai Maguro (atún rojo japonés de producción sostenible) aunque con una rígida política de no utilizar nunca ninguna especie que pudiera estar considerada en peligro de extinción.

Pero su especialización en pescados y mariscos no le ha impedido la oferta de exquisiteces como la considerada mejor carne del mundo, el buey de Kobe, o los deliciosos postres del chef pastelero Michael Laiskonis que incluyen propuestas como el chocolate espolvoreado con sal marina y aceite de oliva extra virgen.