La mejor música independiente nacional e internacional llegará el próximo mes de junio al singular espacio de la Ciudadela, en Pamplona, con Tres Sesenta Festival, un encuentro que aunará conciertos con los mejores vinos, pintxos y platos de la gastronomía Navarra. Del 7 al 9 de junio próximo, grupos como Vetusta Morla o Love of […]

La mejor música independiente nacional e internacional llegará el próximo mes de junio al singular espacio de la Ciudadela, en Pamplona, con Tres Sesenta Festival, un encuentro que aunará conciertos con los mejores vinos, pintxos y platos de la gastronomía Navarra.

Del 7 al 9 de junio próximo, grupos como Vetusta Morla o Love of Lesbian encabezarán un programa de actividades que con la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona se desarrollará a partir de finales de mayo en las calles de la ciudad y en las salas de la Ciudadela.

En la fiesta de apertura se celebrará el ‘Tres Sesenta Tasting’, un espacio al aire libre pensado para los amantes del buen comer y beber en el que se ofrecerán platos en miniatura, pintxos y vinos, de la las empresas y entidades más relevantes de la producción gastronómica de Navarra, que además presentarán a los asistentes sus nuevas y variadas propuestas.

Por su parte, los restaurantes de Pamplona también participarán en este evento gastronómico-musical, ofreciendo descuentos a quienes hayan comprado el abono para los tres días del Festival.

La Ciudadela

La Ciudadela, referencia urbanística de Pamplona, está considerada como el mejor ejemplo de arquitectura militar del Renacimiento español y uno de los más destacados conjuntos defensivos de Europa. Junto con la Vuelta del Castillo, constituye el gran pulmón verde de Pamplona. Un espacio de 280.000 metros cuadrados cuyos pabellones, fosos, baluartes, revellines, fortificaciones, edificios menores y glacis son hoy lugares públicos de ocio, deporte y cultura.

La Ciudadela nació para proteger Pamplona del enemigo, a instancias del rey Felipe II, quien la mandó construir en 1571 con el fin de hacer frente a las constantes incursiones del ejército francés. Su estructura original tenía forma de pentágono regular con cinco baluartes en los ángulos, pero la construcción del Primer Ensanche de la ciudad obligó al derribo de dos de ellos.

Los restos del de San Antón salieron a la luz con la construcción del Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, Baluarte, integrados en el diseño del edificio.

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