Viajar a Islandia es, para cualquier amante de la gastronomía, sinónimo de embarcarse de inmediato en una aventura de relajación y de estímulo. La isla nórdica es más conocida por el contraste de sus paisajes de hielo y fuego, sus auroras boreales y su gran belleza natural.

Viajar a Islandia es, para cualquier amante de la gastronomía, sinónimo de embarcarse de inmediato en una aventura de relajación y de estímulo. La isla nórdica es más conocida por el contraste de sus paisajes de hielo y fuego, sus auroras boreales y su gran belleza natural. Sin embargo, la gastronomía, centrada en la industria pesquera y la cárnica, es una parte esencial de la experiencia islandesa.

Islandia ofrece una gran variedad de pescados y mariscos procedentes del mar que rodea su geografía, que protagonizan la mayor parte de los menús locales. Entre los pescados más empleados, el salmón, el bacalao y la trucha, que forman platos típicos como el pescado seco con mantequilla, haröfiskur, la sopa de pescado, fiskisúpa, o de cigalas, y las albóndigas de pescado, fiskibollur. Y para los más atrevidos, un auténtico manjar: la carne fermentada de tiburón. 

No todo es pescado

También las carnes tienen su protagonismo, con el cordero como producto estrella. Algunos de los platos más tradicionales son el hangikjöt, basado en carne de cordero ahumado con patatas y salsa de leche y guisantes, el svið, una cabeza entera de oveja hervida en sal y acompañada con patatas, el blóðmör, una especie de pudin hecho de sangre de cordero, avena y harina, o el kjötsúpa, cocido de cordero. Hoy en día el cordero islandés es considerado uno de los mejores del mundo por el rico sabor que le aportan los pastizales de montaña, de hierba, musgo y bayas.

Entre los postres, destacan una bebida cremosa, parecida al yogur, skyr, el pönnukökur, un delicioso plato elaborado con crepes, nata y bayas, y el slöngukaka, un pastel de crema de chocolate, o el aguardiente brennivín, alias ‘la muerte negra’, una de las bebidas más características de Islandia y un verdadero ‘digestivo’ para finalizar cualquier comida.

A lo largo de toda la geografía islandesa podemos encontrar sofisticados restaurantes en los que se sirve desde los platos caseros más tradicionales hasta platos de alta cocina. Sin embargo, hay algunos placeres gastronómicos imprescindibles que no se encuentran en esos locales, como por ejemplo, un perrito caliente en el quiosco de Baejarins beztu pylsur, en Reikiavik.

 

Resumen
Islandia, el gran desconocido entre los amantes de la cocina
Título
Islandia, el gran desconocido entre los amantes de la cocina
Descripción
Viajar a Islandia es, para cualquier amante de la gastronomía, sinónimo de embarcarse de inmediato en una aventura de relajación y de estímulo.
Autor