El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha mantenido esta semana una reunión sobre la miel con los representantes del sector apícola para abordar la situación del mercado y la sanidad de la cabaña apícola, así como para analizar medidas de control sobre agresores naturales de las abejas, en particular sobre la avispa asiática.

La avispa asiática es una especie de la familia de los véspidos originaria de China. Al igual que otras de su género esta avispa se alimenta de insectos — hormigas, mariposas, pulgones etc.— y también de abejas, aunque en este caso, la avispa asiática resulta ser más agresiva que otras.

En cuanto a la situación actual del mercado de la miel, en la reunión se confirmó el buen comportamiento de los precios percibidos por los apicultores en las últimas campañas, así como el crecimiento de las exportaciones de miel, que se han reforzado tanto en valores cuantitativos como cualitativos.

El sector apícola español, primer productor de miel de la UE con una producción en 2013 que alcanza las 30.614 toneladas, ha manifestado su firme apuesta por los mercados de calidad y por reforzar el reconocimiento de la miel española a nivel nacional y europeo mediante una revisión de los requisitos de etiquetado del origen de la miel.

El origen, a debate

A primeros de este mes de diciembre, Ministerio y representantes del sector mantuvieron una reunión para analizar la modificación de la norma de calidad de la miel, estudiando la posibilidad de reflejar en la etiqueta —en el caso de mezcla de mieles de varios países— la indicación explícita de sus orígenes, lo que eliminaría la otra posibilidad, contemplada en la directiva comunitaria, de agrupar el nombre de los países bajo la indicación ‘Origen CE’ o ‘No originarias de la CE’.

Esta solicitud, que ya había sido expresada por determinadas organizaciones y Cooperativas Agroalimentarias, fue evaluada desde el punto de vista de la producción y el derecho de los consumidores. Se planteó también hasta qué punto la indicación de origen geográfico es garantía de calidad, y se apuntó la necesidad de analizar detenidamente el cambio que podría implicar la ruptura del Mercado Único, poniendo en desventaja competitiva a los operadores españoles con respecto a los de otros países.

“Productores y consumidores merecemos un etiquetado claro para que no haya dudas”, aseguraba la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, UPA en un comunicado en el que pedía al Ministerio la aprobación de una norma que obligue a reflejar claramente el país de origen de la miel en sus etiquetas, denunciando la competencia desleal de la miel china y la desprotección de los consumidores.

Según datos del propio Ministerio las importaciones de miel china han crecido de 2.000 toneladas en 2005 hasta casi 15.000 el año pasado. Los envíos de este país a España representaron el año pasado el 66,7% de las importaciones totales, que fueron de 22.096 toneladas, con unos estándares de calidad y de sanidad no tan exigentes como los de la Unión Europea y que pueden ocasionar situaciones de competencia desleal a los apicultores españoles.

Los apicultores lamentan que las importaciones chinas son “la gota que colma el vaso” tras una serie de problemas como el despoblamiento de las colmenas, enfermedades como la varroa —ácaro que afecta a las abejas—, la meteorología adversa o la presión de los abejarucos sobre las poblaciones de abejas.