Según un estudio publicado esta semana por la revista científica norteamericana Injury Prevention, el consumo elevado de refrescos entre los adolescentes podría estar relacionado con un aumento de la agresividad en su comportamiento social. Según los autores del estudio, Sara J. Solnick, del Departmento de Economía de la Universidad de Vermont y David Hemenway del […]

Según un estudio publicado esta semana por la revista científica norteamericana Injury Prevention, el consumo elevado de refrescos entre los adolescentes podría estar relacionado con un aumento de la agresividad en su comportamiento social.

Según los autores del estudio, Sara J. Solnick, del Departmento de Economía de la Universidad de Vermont y David Hemenway del Departamento de Salud Pública de la Harvard School de Boston, los adolescentes que ingieren más de cinco latas por semana de bebidas gaseosas refrescantes son significativamente más propensos a tener actitudes violentas, entre las que se incluyen portar armas y perpetrar agresiones.

El estudio tenía como objetivo investigar la asociación entre la penetración de la violencia y las bebidas carbonatadas no light en una muestra de jóvenes adolescentes de la ciudad de Boston, a través de una serie de encuestas realizadas en escuelas públicas de secundaria de esta ciudad estadounidense.

Más propensos a llevar un arma y a la violencia

Los resultados indicaron que los adolescentes que bebían más de cinco latas de este tipo de refrescos por semana (casi el 30 % de la muestra) eran considerablemente más propensos a haber llevado un arma (con un índice de probabilidad del 99%) y haber sido violentos con sus compañeros y miembros de la familia (con un índice de probabilidad del 99,9%).

El consumo frecuente de refrescos resultó asociado con el aumento de entre un 9% y un15 % de la probabilidad de participación en acciones agresivas, incluso después de haber filtrado datos relativos a género, edad, raza, índice de masa de cuerpo, modelos de sueño, consumo de tabaco y alcohol y particularidades familiares.

Como conclusión, los investigadores afirman que existe una asociación significativa y fuerte entre los refrescos y la violencia, pudiendo haber una relación causa-efecto directa, quizás debido al contenido de cafeína o azúcar de los refrescos, aunque reconocen que podrían existir otros factores, no considerados en su análisis, que fueran la causa tanto consumo alto de refrescos como de la violencia.

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