La dieta de los españoles ha evolucionado en los últimos años hacia un incremento de las kilocalorías diarias, hacia un mayor porcentaje de grasas en detrimento de los hidratos de carbono, y un mayor número de alimentos no saludables, ricos en grasas y azúcares, en sustitución de otros alimentos básicos en la pirámide nutricional como son las frutas y hortalizas.

Son los nuevos hábitos y costumbres. Y, para dar respuesta a las necesidades actuales, la industria agroalimentaria trabaja para adaptarse a los cambios en los estilos de vida de las sociedades actuales, que demandan nuevos productos y nuevas formas de consumo.

Dentro de los principales grupos de alimentos que forman parte de una dieta saludable los zumos de frutas son una excelente alternativa adaptada a las nuevas formas de vivir que aporta destacados beneficios para la salud al tratarse de un alimento rico en nutrientes, como vitaminas, minerales y una gran variedad de compuestos bioactivos con carácter antioxidante. Además, ayudan a cubrir la necesidad de agua del organismo, algo a tener muy en cuenta, ya que una hidratación deficiente influye de forma negativa en la concentración y en la capacidad cognitiva.

Pero, entre todos los atributos de los zumos de frutas, destaca especialmente su capacidad antioxidante. Últimamente se habla, cada vez más, sobre la presencia en el organismo de los llamados ‘radicales libres’, que actúan como agentes oxidantes y contribuyen a la aceleración de los procesos de envejecimiento, así como de dolencias degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer, y en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

La alimentación, una gran aliada

¿Cómo podemos luchar contra la oxidación a través de la alimentación? Desde la Asociación Española de Fabricantes de Zumos (Asozumos), aseguran que los radicales libres se producen tanto en condiciones fisiológicas normales como en las patológicas y, si no se controlan, pueden producir daños celulares irreversibles.

En este sentido, los antioxidantes neutralizan los radicales libres, ayudando a su control, son producidos en condiciones fisiológicas normales en nuestro organismo, y también son aportados por ciertos alimentos. Gracias a la alimentación tenemos la oportunidad de prevenir la aparición de radicales libres a través de la incorporación a nuestra dieta de frutas y hortalizas, ricas en vitaminas y con capacidad protectora ante los radicales libres, como la vitamina E, que es el principal antioxidante celular o la vitamina C, carotenoides y compuestos fenólicos.

Las frutas contienen compuestos bioactivos que tienen carácter antioxidante y ayudan a combatir los radicales libres, manteniéndolos dentro de valores razonables y evitar sus efectos perniciosos sobre la salud. Por ejemplo, e zumo de tomate es un buen aliado contra la oxidación producida por los radicales libres, ya que contiene antioxidantes como la vitamina C, β-caroteno (provitamina A) y licopeno, que también se encuentra en otros zumos de frutas como la sandía y el pomelo rojo, y que tiene una capacidad antioxidante dos veces mayor que el β-caroteno. Además, el zumo de tomate también contiene ácido fólico (vitamina B9).

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Luchar contra la oxidación a través de la alimentación
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Para dar respuesta a las necesidades actuales, la industria agroalimentaria trabaja para adaptarse a los cambios en los estilos de vida, que demandan nuevos productos.
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