En la actualidad, la mayor parte de las bodegas y cooperativas desechan los hollejos, las pepitas o el raspón, que se eliminan tras el prensado y/o fermentación de la uva y se emplean para producir destilados, caso del orujo, por ejemplo.

Sin embargo, un estudio llevado a cabo en La Rioja Alta, SolidVIN, ha revelado cómo los residuos de la vinificación pueden convertirse en productos de alto valor añadido no solo para el sector vitivinícola sino también para industrias como la farmacéutica o cosmética, proporcionando beneficios económicos, sociales y medioambientales al propio sector vitivinícola.

La investigación destaca, por una parte, que los extractos de los subproductos del vino pueden usarse como colorante del vino o el mosto, pero incide también en una serie de propiedades antioxidantes que pueden ser de gran interés para la industria farmacéutica.

El proceso

El proyecto SolidVIN ha partido del estudio de la producción de los residuos en la época de vendimia en La Rioja Alta. Se ha aplicado un procedimiento adecuado para mantener en condiciones óptimas estos desechos que se generan tras la recepción de la uva y su posterior prensado para obtener el mosto. El objetivo ha sido conservar todas las propiedades de esta materia prima para que se pueda utilizar en diferentes procesos industriales y obtener nuevos productos de alto valor añadido.

En concreto, la investigación se ha concentrado en analizar, fundamentalmente, la composición química de hollejos y pepitas, dado que cuentan con una notable presencia de antocianos (tonos rojos, presentes en uvas blancas y tintas), flavonoides (tonos amarillos, sólo se encuentran en uvas blancas), taninos, enzimas… Además se han probado varios métodos de extracción con el fin de que estos elementos se puedan emplear como aditivos colorantes, antioxidantes, en la oxigenación de los vinos y otros productos.

El estudio ha revelado cómo los extractos de los subproductos del vino pueden usarse como colorante del vino y el mosto. De este modo, se han llevado a cabo varias pruebas para determinar el grado de color que estos preparados pueden transferir a estos productos, al tiempo que se ha comprobado el efecto que tiene su empleo desde el punto de vista de la acidez, el pH, el nivel de sulfuroso, el grado alcohólico, y el índice de polifenoles.

Otra interesante aplicación de estos subproductos tiene que ver con la industria farmacéutica. El estudio incide en su capacidad antioxidante y abre la puerta a la preparación de cremas u otros productos que se venden en la actualidad en farmacias y tiendas especializadas con un precio elevado.

Alternativa económica

De este modo, el estudio plantea una alternativa económica al sector vitivinícola en La Rioja Alta, principal sector económico en esta zona de La Rioja, e involucra tanto a los agricultores, encargados del cuidado de los viñedos, como a bodegas y cooperativas, que asumen la elaboración y comercialización de vinos de gran calidad dentro de la DOCa Rioja.

El proyecto SolidVIN —que fue presentado por la directora general de Investigación y Desarrollo Rural de La Rioja, María Martín y el gerente del Instituto de Tecnologías Químicas Emergentes de La Rioja, Javier Pérez— está promovido por la Asociación para el Desarrollo de La Rioja Alta (ADRA), uno de los tres grupos que gestiona las ayudas del enfoque Leader dentro del Programa de Desarrollo Rural de La Rioja, cofinanciado por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente.

 

Resumen
Título
Proyecto riojano para revalorizar los deshechos de la uva
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El proyecto SolidVIN revela cómo los residuos de la vinificación pueden convertirse en productos de alto valor añadido no solo para el sector vitivinícola sino también para industrias como la farmacéutica o cosmética.
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