Aunque actualmente los fabricantes no están obligados a indicar el teléfono de atención al cliente en el etiquetado de alimentos y productos, La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva años luchando para que se implante como uno de los derechos esenciales del consumidor. Incluso cuando el etiquetado de algunos fabricantes indican un teléfono de […]

Aunque actualmente los fabricantes no están obligados a indicar el teléfono de atención al cliente en el etiquetado de alimentos y productos, La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva años luchando para que se implante como uno de los derechos esenciales del consumidor.

Incluso cuando el etiquetado de algunos fabricantes indican un teléfono de este tipo, quien lo atiende no siempre logra despejar las dudas planteadas: ¿Qué aceite vegetal usan? ¿Cómo hay que conservar el producto? ¿Qué hay que hacer si el envase está dañado?

Para tratar de resolver este problema, la OCU publica en su página web una sencilla guía con las dudas más frecuentes suscitadas en los consumidores sobre productos de alimentación:

¿Cuánta sal tiene?

Esta es una pregunta recurrente, sobre todo en personas que necesitan mantener una dieta baja en sal. Los fabricantes parecen no saberlo o ignorarlo, ya que en el etiquetado de muchos alimentos no figura esta esencial información. En lugar de poner la cantidad de sal, indican la de sodio.

Un gramo de sodio equivale a 2,5 gramos de sal. No es fácil conocer esta equivalencia. De hecho, lo preguntamos a 8 fabricantes y solo 2 supieron respondernos. Para que no tengamos que hacer cuentas, la OCU pide que sea obligatorio poner el contenido en sal de todos los productos.

¿Qué significa «grasas vegetales»?

Muy a menudo encontramos en las etiquetas de nuestros alimentos el término «grasas vegetales». Los fabricantes no están obligados a especificar cuáles son ni de dónde vienen. Pero los consumidores tienen derecho a saber lo que están comiendo. Esta es otra de las exigencias de la OCU: que se desvele el misterio de los aceites vegetales.

Afortunadamente, la mayoría de las marcas supieron contestar con rapidez a esta pregunta. Si tienes dudas con algún producto, llama al fabricante para saber qué se esconde detrás de las grasas. Y recuerda que hay una gran diferencia entre los aceites cardiosaludables (oliva, girasol) y otros menos saludables (palma, coco).

¿Qué hacer con una lata abombada o con serios defectos?

Es frecuente que una lata de tomate, por ejemplo, tenga abolladuras o desperfectos graves. ¿Podemos abrirla? Esta fue una de las preguntas que más desconcertó a los fabricantes. Pero no deberían tener dudas: una lata dañada no es apta para el consumo.

Si en la tienda algo está en el frigorífico, ¿debo conservarlo en frío también en casa?

Otra gran incógnita para la mayoría de marcas. No saben o no contestan. Sin embargo, lo correcto es hacer caso del modo de conservación indicado en el producto. No hay que dejarse influir por las estrategias de márketing de las tiendas, que pueden decidir agrupar ciertos productos en una nevera aunque no sea necesario. Por ejemplo, un producto UHT, como puede ser un bric de nata líquida, salsa bechamel o queso en porciones, no necesita estar en el frigorífico si permanece cerrado.  

Descifrar la etiqueta

Si vas a hacer una consulta a un número de atención al cliente, tienes que tener a mano el envase del producto. Probablemente responderán a tus preguntas con otras preguntas. Tienes que saber responderlas.

Pueden pedirte que les aclares el nombre del producto o el número del lote, que es una forma de rastrear el recorrido del envase desde la fábrica hasta nuestras manos. También pueden preguntarte por el código de barras, que identifica el producto de forma única, independientemente de su formato o presentación. Es más fácil de leer de lo que parece:

– Los dos primeros dígitos son un prefijo que identifica el país en el que se ha registrado el fabricante ante el organismo que gestiona los códigos de barras. No tiene nada que ver con el lugar de elaboración o el origen de la materia prima.

– El código de la empresa son entre 5 y 8 dígitos que identifican a la empresa comercializadora, pero no al fabricante.

– El código del producto se refiere a su tamaño, envase, nombre… Lo asigna el propietario de la marca.

– El dígito final es el de control, para comprobar que no hay un error de impresión.